Asesinados dos vendedores de frutas por no pagar vacuna

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Dos distribuidores de frutas, que semanalmente traían productos al mercado mayorista de San Félix, fueron asesinados la tarde de este martes. Al parecer se negaban a pagar la “vacuna” de seguridad que cobra  una organización delictual llamada el sindicato.

A Marcos Valera (42)  y a Geiston Rodríguez (32) los estaban cazando. Una camioneta había pasado desde horas del mediodía por el lugar donde reparaban la camioneta luego de colocar la mitad de la carga, melones y cuando estaban terminando de arreglar el vehículo, con la ayuda de un mecánico, dos tipos se acercaron a pies y les cayeron a tiros.

El mecánico, en un acto de valor, sin parangón persiguió a los asesinos y tuvo tanta suerte que el arma con que uno de ellos quiso dispararle se encasquilló y al final los malandros desaparecieron. Se marcharon en una camioneta tipo perrera, de color rojo, que los estaba esperando en la esquina.

Esto ocurrió en la calle Constitución de El Roble por fuera donde tradicionalmente dicen los vecinos no pasa nada porque todos se conocen y porque sólo hay talleres, y negocios de repuestos.

El camión que reparaban era un 350, color azul, con barandas, placas A43AT0H.

Junto a los vendedores de frutas, que venían todas las semanas de Barquisimeto desde hacía muchos años, estaba la esposa de uno de ellos, que entre lágrimas contó quienes eran y por qué se habían demorado en marcharse.

Lo cierto del caso es que en el llamado Mercado de Mayoristas de San Félix, hace tiempo funciona un gang o mafia que impone el terror.

En ese mercado se consigue lo que se busque. Desde el extrañado aceite Mazeite hasta la pasta dental más exquisita. Sólo aceptan efectivo. Todo está sucio y asqueroso. Todo es un desorden.

Los funcionarios de la GNB y de la policía del estado Bolívar, caminan por todos lados pero no ven nada de eso y qué decir de los alcaldes o de los gobernadores.

En Guayana no hemos logrado que ni uno sólo de quienes han gobernado haya podido hacer un mercado decente.

El que hizo José Ramón López no le gusta a los comerciantes porque tienen que pagar precios acordes con los tiempos actuales por eso ellos prefieren pagar poquito y tener el lugar convertido en un chiquero donde se expenden alimentos porque al fin y al cabo la gente no importa.

Claro eso se llama falta de gobierno, que es abundante en mi país y en mi ciudad.