Columna: Desde El Orinoco

0
490

¿Venganza o Reconciliación?

Quiero compartir con mis apreciados lectores, esta impresionante historia, titulada el Almuerzo de Nelson Mandela, publicada en la página web https://www.anecdonet.com/02/25/el-almuerzo-de-nelson-mandela/

En la referida historia, Nelson Mandela relata lo siguiente:

“Al convertirme en presidente, le pedí a algunos miembros de mi escolta que fuésemos a pasear por la ciudad. Después, fuimos juntos a un restaurante. Estaba situado en un lugar céntrico de la ciudad y pedimos cada uno lo que quiso. Esperamos que el camarero trajera nuestros platos y al llegar, fui consciente de que en una mesa, justo frente a la nuestra, estaba sentado otro comensal esperando ser atendido”.

“Finalmente le trajeron su menú y le indiqué al escolta que me acompañaba, que se acercara a él y le pidiera que se uniera a nosotros. Al recibir la invitación, el hombre cogió su plato y se sentó junto a nosotros. Comía mientras sus manos temblaban y no levantaba la cabeza del plato. Cuando finalmente terminamos, se despidió sin apenas mirarme, le di la mano y se marchó en silencio”.

“Mi escolta quedó sorprendido y me preguntó”:

“Madiva, ese hombre debía estar muy enfermo. Sus manos no paraban de temblar”.

“¡No era ese el motivo! la razón de su temblor es otra. Ese hombre con el que hemos comido era el guardián de la cárcel donde estuve encerrado. A menudo, después de las torturas a las que me sometían, yo gritaba y lloraba pidiendo un poco de agua. Entonces, él venía y me humillaba, se reía de mí y en vez de darme agua, orinaba en mi cabeza”.

“Temblaba no porque estuviera enfermo, sino asustado. Quizás esperando que yo, ahora que soy el presidente de Sudáfrica, lo mandara a encarcelar también y le hiciese lo mismo que él me hizo: torturarme y humillarme. Pero quería demostrarle que yo no soy así, esa conducta no forma parte de mi carácter, ni de mi ética. Las personas que siempre buscan venganza sólo destruyen los estados, mientras que aquellas que buscan la reconciliación construyen naciones”.

¿Qué reflexiones les deja la historia?

Nelson Mandela nos deja una impresionante e inolvidable lección de madurez, comprensión humana y especialmente, la necesidad del perdón, la reconciliación y el entendimiento.

Mandela alcanzó la presidencia de una nación, con todo el poder que ello significa, respaldado por una extraordinaria popularidad y reconocimiento, nacional e internacional, que estuvo preso 27 años y que soportó todo tipo de maltratos, ofensas, agresiones y discriminaciones, por ser una persona de piel negra.

No obstante, tuvo tan formidable grandeza y calidad humana, para no proceder con retaliaciones ni venganza alguna, mas bien por el contrario, perdonar a sus verdugos, y supo enseñarle a su nación y al mundo que la reconciliación, la negociación sana y el entendimiento, son mejor herramienta para hacer avanzar a los países, organizaciones del mundo entero, que el “cobro” de esas agresiones y ofensas.

“Nadie tiene más razones que yo, para odiar a los blancos. No obstante, los blancos son tan sudafricanos como nosotros y debemos reconciliarnos para avanzar como nación. Necesitamos a los blancos y ellos formaran parte de mi gobierno y serán protagonistas, como mis compañeros de color, en todas las políticas, programas y planes que ejecute nuestro gobierno”, expresó Mandela en su discurso inaugural, como presidente de Sudáfrica.

¿Qué debemos hacer para reforzar la reconciliación?

El liderazgo mundial debe tomar este monumental ejemplo de Nelson Mandela.

Debemos fortalezcamos en nosotros, el respeto por la idea ajena, la aceptación de conceptos contrarios o distintos a los nuestros, tener la sabiduría de aceptar y perdonar a quienes nos hayan podido maltratar, así como perdonar nuestros propios errores. Los roces, conflictos, enfrentamientos y la falta de adecuadas relaciones con otros, han causado bastante daño en organizaciones y naciones enteras.

Darle la mano a quien la necesita, no guardar rencores ni sentimientos negativos a quienes hayan podido cometer negativas acciones contra nosotros, ser agentes de entendimiento y la resolución de conflictos, practicar el dialogo y respeto a toda idea o proyecto aunque no lo compartamos, entre muchas otras acciones, nos “elevan” a la condición de personas que impulsan la reconciliación y el entendimiento.

Por el contrario, anidar rencores, malas energías y sentimientos de venganza y ser personas “duras” porque hayamos recibido ofensas o maltratos de alguien, sólo nos perjudica a nosotros mismos. Personas con resquemores tienen un “fuego interno” que los consume, los frena y les impide el crecimiento y la felicidad.

Alimentemos la solidaridad y la reconciliación.

 :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Waldo Negrón

Twitter: @Waldo_Negron. Instagram: @waldonegron

Facebook; Waldo Negron

LinkedIn: Waldo Negron

Canal Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCmN9W8GHrXUZs88LEHudx8w

Página web: https://waldonegron.com