El Abogado y sus distintas responsabilidades

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La palabra abogado, procede de la latina advocatus, que significa llamado, en otras voces también se le denomina como letrado, defensor, jurisconsulto, jurista, orador; todo ello porque se acostumbraba llamar a estos entendidos, para dilucidar toda clase de asuntos que se presentaban y que eran de difícil solución, como para ameritar a los especializados y encontrar la conclusión a los distintos problemas. Ciertamente, fueron los griegos y los romanos quienes conocieron esta profesión; habiendo sido Pericles el primer abogado profesional en el Aereópago.

La profesión de abogado abarca todos los aspectos donde se hace necesario establecer criterios de justicia y equidad. Como en la antigüedad, se ha hecho perentorio el ejercicio de la profesión de abogado, porque casi todas las actividades del diario quehacer, implican el dirimir la problemática existencial.

En efecto, existen distintas ramas del derecho: penal, civil, administrativo, laboral, inquilinario, etc, un campo tan amplio, que todo queda incluído y en consecuencia surgen las instituciones, donde el derecho se desenvuelve en sus diversas normas, regido por códigos, leyes, decretos, resoluciones, estatutos, dictámenes, etc.

Muchas son las situaciones, donde se requiere una sólida formación basada en el conocimiento de las distintas materias a aplicar y sobretodo una formación moral, que combine la pericia con la ética, ya que las presiones a las cuales se debe enfrentar el profesional en su ejercicio son desafiantes y muchos naufragan en alguna ocasión.

Las causas justas tienen pocos amigos y para sostenerlas hay que armarse de una buena coraza, forjada con los valores más destacados de la personalidad y si es posible acompañada de una fe y reverente temor a Dios, como garantía de la victoria.

Si se trata de un abogado en funciones públicas las exigencias son mayores porque el Estado ha depositado su confianza en él, en beneficio de los más altos intereses de la sociedad. En los cargos judiciales, la responsabilidad es mayor todavía y los delitos o faltas que se cometan en su desenvolvimiento conllevan agravantes en la aplicación de la sanción.

Es denigrante que por causa de la codicia, de la necesidad o cualquier otra circunstancia, se discrimine en la aplicación de la justicia entre ricos y pobres, favoreciendo a unos y denegándosela a otros.

Los defensores de las causas, deben mostrarse más solícitos de la verdad, que de los triunfos y no pueden o no deben, desertar jamás del servicio permanente y superior de la justicia.

Jesucristo, es considerado en el Nuevo Testamento como el abogado de las almas delante del Padre. Es el único que puede anular el decreto de culpabilidad por nuestros pecados, que incluyen delitos y faltas, y declararnos limpios por el mérito suficiente de su sacrificio en la cruz.

Señor: permite que una consciencia de la justicia y equidad se afirme en todos los que detentan, su administración, en cargos públicos o libre ejercicio. Que la probidad, la lealtad y la veracidad, superen los antivalores de la deshonestidad, la deslealtad y la falsedad. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Edilia Mata Rodulfo

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