La hallaca es mucho más que la suma de sus ingredientes de alto costo. Es la materialización de un esfuerzo colectivo
Ciudad Bolívar. _ El aroma a guiso comienza a inundar los hogares venezolanos, anunciando la inminente llegada de la Navidad. En el estado Bolívar, como en el resto del país, la elaboración de la hallaca, nuestro plato decembrino por excelencia, se reafirma un año más como un ritual familiar ineludible, trascendiendo las dificultades financieras que enfrentan los ciudadanos.
Una investigación realizada, este fin de semana por El Diario de Guayana, en mercados y supermercados de Ciudad Bolívar revela el significativo costo que representa adquirir los ingredientes para esta joya gastronómica, un desembolso que las familias bolivarenses asumen con esfuerzo y organización en nombre de la tradición y la satisfacción de compartir.
El costo de la tradición en cifras
Los precios referenciales de los componentes proteicos, vitales para el guiso, muestran el impacto de la economía actual en el bolsillo:
Corte de Carne / Precio Referencial (Bolívares) Equivalente aproximado (USD), a tasa del BCV de este sábado 6 de diciembre de 2025 equivalente a 257,92 bolívares.
Carne de Primera Bs. 2.900,00 / $11,99 (Bs. 3.092,46)
Carne de Segunda Bs. 2.860,00 / ($11,09)
Lomito desde Bs. 4.400,00 / ($17, 06)
Carne Hallaquera Bs. 2.500,00 / ($9,67)
Carne de Cerdo (Cochino) desde Bs. 2.200,00 / $7,99 (Bs. 2.060,00)
A estos precios se suma la posibilidad de incluir carne de pollo, que se consigue desde Bs. 800 por kilogramo / ($3,10).
Vegetales y aderezos esenciales
Los precios de los vegetales y los elementos decorativos (aderezos), que son el alma del sabor criollo, también representan una inversión considerable:
Papa: Entre Bs. 267 y Bs. 400 por kg.; cebolla: Bs. 350 por kg.; ajo: Bs. 2.000 por kg.; onoto: Bs. 1.000 por kg.; hoja de plátano: Bs. 350 por kg.; aceitunas con hueso y pasas: Bs. 2.000 por kg.; aceitunas sin hueso: Bs. 2.500 por kg; zanahoria: 350; cartón de huevos:1570; monte surtido Bs. 600,00.
Una tradición que une y se financia en familia
Pese a que la elaboración de las hallacas se ha convertido en un desafío financiero para muchas familias bolivarenses, la tradición prevalece. Hacer hallacas no es solo cocinar; es un acto de identidad y cohesión familiar.
«Elaborar hallacas para la cena navideña es una cuestión de orgullo y satisfacción que supera cualquier balance de costos”, comentó Yolanda González. «Es el sabor de la Navidad que no podemos dejar perder», agregó.
En respuesta a las dificultades, muchas familias han adoptado un modelo cooperativo: sus miembros se organizan y se ponen de acuerdo para financiar la confección, dividiendo los gastos de los ingredientes entre varios. El proceso se convierte en una gran jornada de trabajo colectivo donde todos aportan su esfuerzo, desde el picado de los vegetales y el amasado de la masa hasta el complejo proceso de envolver y amarrar.
La hallaca en Ciudad Bolívar, cargada de sabor y de historia, demuestra que en la Venezuela de hoy, la Navidad sigue siendo un tiempo donde el ingenio, la unidad familiar y el apego a las costumbres son el principal motor para que la tradición llegue intacta a la mesa. Jesús González
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