Con la llegada de la navidad y a la luz de los oscuros sucesos acaecidos en la otrora Angostura del Orinoco, nos enfrentamos a tiempos de reflexión y de ineludibles retos para encausarnos a la ciudad en la que deseamos vivir y ver crecer a nuestros hijos y nietos.
La situación económica y el deterioro social nos ponen a prueba, una vez más como ciudadanos y como miembros de una comunidad, señala el director del Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela, Alejandro Lanz.
“El resurgir de nuestra ciudadanía debe llenar nuestros corazones para siempre, sin olvidar los días de furia que todos vivimos, como un recordatorio de quienes no deseamos ser como sociedad. Debemos vencer el odio con solidaridad, el oportunismo con trabajo y la desesperanza con unión familiar”.
Para el ecologista, el año próximo será sin lugar a dudas, un año complicado, donde se va a requerir mucha fortaleza e incluso ingenio para poder sortear la crisis económica “por lo que no podemos también sumar una crisis de valores y de moral, pues ello nos conduciría a una espiral de violencia que nos hundirá más”.
Es tiempo para la reflexión familiar, de profesar el ejemplo a nuestros niños y adolescentes, en la construcción de una sociedad bolivarense solidaria, de apoyo y trabajo.
“Volvamos a ser ese pueblo de cálido trato, alegre y unido que hizo a la Angostura del Orinoco una ciudad de esplendor al principio de la era republicana de Venezuela. En tiempos difíciles es cuando debemos poner a prueba nuestro ser y temple. Vamos a superar los embates del destino con entereza, con unión, no por ninguna corriente política, sino como sociedad, como humanidad consciente”.
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