
Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV afirmó durante su catequesis, en la audiencia general celebrada este miércoles en la plaza de San Pedro, “que el ser humano no se realiza en el poder, sino en la apertura confiada a los demás, incluso cuando son hostiles y enemigos”,
El papa aseguró ante los miles de personas congregadas en la plaza que al mal no se le gana «con la fuerza, sino aceptando hasta el fondo la debilidad del amor».
Y agregó que “la salvación no está en la autonomía, sino en reconocer con humildad la propia necesidad y saber expresarla libremente”.
“El cumplimiento de nuestra humanidad en el diseño de Dios no es un acto de fuerza, sino un gesto de confianza. Jesús no salva con un golpe de efecto, sino pidiendo algo que por sí solo no puede darse. Y aquí se abre una puerta a la verdadera esperanza”, añadió.
Explicó que en nuestra época es algo “difícil de aceptar” porque “vivimos en una época que premia la autosuficiencia, la eficiencia, el rendimiento” pero que “el Evangelio nos muestra que la medida de nuestra humanidad no la da lo que podemos conquistar, sino la capacidad de dejarnos amar y, cuando es necesario, también ayudar”.
En la fraternidad, en la vida sencilla, en el arte de pedir sin vergüenza y de ofrecer sin cálculo, se esconde una alegría que el mundo no conoce. Una alegría que nos devuelve a la verdad original de nuestro ser: somos criaturas hechas para dar y recibir amor», explicó.
Y añadió en su catequesis: “No temamos pedir, sobre todo cuando nos parece que no lo merecemos. No nos avergoncemos de tender la mano. Es precisamente allí, en ese gesto humilde, donde se esconde la salvación”.
MundoUR
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