Luis Eduardo Martínez: Dolarizar los salarios, mi compromiso como presidente

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He afirmado en innumerables ocasiones que mi primer decreto tras jurar como Presidente de la República será un aumento significativo de sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones.

Mas que cumplir con la Constitución Nacional que en su artículo 91 establece: «Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad, y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas: materiales, sociales e intelectuales…» será un acto obligante de justicia social.

No es posible que la gran mayoría de los venezolanos perciban ingresos de los más bajos del mundo; tal hecho aberrante debe quedar atrás prontamente.

Y no se trata nada más de decretar un aumento en bolívares, se hace necesario evaluar la dolarización de sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones, paso previo a una posible dolarización de la economía.

Años atrás, como requisito final para obtener el Master of Business Administration, en Estados Unidos, presenté mi tesis titulada en español ¿Es conveniente la dolarización para Venezuela?. Analicé entonces el proceso de dolarización de Ecuador, muy reciente, en ese tiempo, y el de Panamá, de más vieja data, así como otras experiencias incluido el reemplazo de las monedas nacionales en los países de la Unión Europea por el euro.

Mi conclusión fue que sí, que era conveniente pero que por razones fundamentalmente políticas-ideológicas era impensable la dolarización en Venezuela.

Como nunca lo imaginé bajo el paraguas del denominado «Socialismo del Siglo XXI» -aunque ahora sus promotores no lo mencionen mucho- se ha avanzado muchísimo en el proceso de dolarización solo que ha sido a costa del sacrificio de millones de nuestros ciudadanos.

En Venezuela, por acción u omisión, el actual gobierno facilitó la dolarización de los precios. ¿Acaso alguien se atreve a negarlo?

Mencione un bien o un servicio, trátese de un inmueble, un vehículo, una prenda de vestir, una medicina o consulta médica, la tarifa de un servicio público, que no esté referida al dólar americano. Más sencillo aún: invito a acercarse al perrocalientero más cercano y pídale dos perros calientes y una malta y pregúntele cuánto es, «cinco dólares jefe, le dirán en cualquier esquina de Caracas».

Mientras los precios se dolarizaron la casi totalidad de los sueldos, salarios, pensiones y jubilaciones se mantienen en bolívares, en montos que más que irrisorios son insultantes para quienes los perciben. Sólo unos contados profesionales de altísimo nivel son remunerados en dólares, si bien en el sector privado se multiplica la práctica de bonificar en dólares.

Los grandes perjudicados son los más de cinco millones de trabajadores del sector público y una cifra igual de pensionados y jubilados cuya base de ingresos es de las menores del mundo.

Hace pocos días me entrevistó un periodista de reconocida militancia en el PSUV y hablando de sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones, le pregunté cuál a su juicio era el país más pobre de América: «Haití» me respondió sin dudar. «Resulta -le dije al aire- que en Haití el salario mínimo -no bonos- es de ciento setenta dólares a la fecha».

Hay que dolarizar los salarios de todos los venezolanos, hay que dolarizar los sueldos, las pensiones y las jubilaciones, de los trabajadores de la administración pública y privada, de los docentes y efectivos de la fuerza armada, las policías, de los profesionales.

Cuando redacté mi tesis de MBA uno de los nudos críticos para dolarizar era la conversión de los bolívares emitidos por el BCV, la llamada base monetaria, en dólares. Hoy la magnitud de la crisis y la enanización de nuestra economía lo hace posible y hasta fácil.

Según un reporte macro-OGP reciente del Observatorio de Gasto Público de Cedice Libertad la base monetaria venezolana es de menos de un mil millones de dólares siendo esta el 49 % de la liquidez que se ubica en unos sesenta y nueve mil millones de bolívares. Siendo a Mayo las reservas internacionales, según el BCV, de unos diez mil trece millones de dólares con sólo el diez por ciento de estas sería posible con holgura recoger todos los bolívares que circulan y canjearlo por dólares. Una salvedad obligante: en el monto como reservas internacionales por el BCV se incluyen los DEG del FMI y el oro depositado en el Banco de Inglaterra, miles de millones equivalentes de dólares que no pueden ser utilizados ahora por las sanciones económicas extranjeras pero que es de esperar el Presidente electo el próximo 28 de Julio podrá disponer.

El Milagro Económico que forjaremos en nuestro gobierno pasa por un aumento real de los sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones con el consiguiente incremento de la capacidad de compra y con tal de la demanda de bienes y servicios. Sólo dolarizando sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones cualquier aumento mantendrá su valor; a la par se abatirá la inflación.

Nota de Prensa

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