Manuel Piar: Columna inquebrantable de la independencia suramericana

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Hoy se realizan en la histórica planicie del cerro El Gallo los actos protocolares en conmemoración de los 205 años de la célebre Batalla de San Félix, reuniendo en nuestra ciudad a autoridades nacionales, regionales, locales y a la población en general.

Las actividades programadas en esta ocasión forman parte de la ruta que culminará con el ingreso simbólico del General en Jefe Manuel Piar al Panteón Nacional.

Como se recordará, el 18 de junio de 2021, en ocasión de la IV entrega del Premio Nacional de Historia, la galardonada historiadora guayanesa, Hildelisa Cabello Requena, haciéndose eco de un clamor que ronda siglo y medio,  solicitó al Presidente de la República materializar el postergado e histórico ofrecimiento.

Sin duda “la magnitud de la obra libertaria del General en Jefe Manuel Piar, que coronó en nuestro territorio, no solo lo catapultó en los anales de la historia de Venezuela, sino, que colocó a Guayana en el Tricolor Nacional y le permitió a nuestro padre Libertador, Simón Bolívar, escribir el nombre de Angostura en las páginas de la historia politíca constitucional hispanoamericana”. Así se expresó, la historiadora Hildelisa Cabello en una interesante conversación en la que pudimos explorar su opinión sobre la insigne figura del prócer, su obra, su presencia en Guayana y su  ingreso al Panteón Nacional.

P.- Licenciada Cabello: Si le pidiera su opinión sobre la insigne figura y participación de Manuel Piar en el proceso emancipador venezolano, ¿Qué nos comentaría?

R.- El General en Jefe Manuel Piar representa una de las columnas castrenses más experimentadas, sólidas e inquebrantables de cuantas sostuvieron, lucharon y contribuyeron a la redefinieron de las estrategias políticas y militares  de la guerra de independencia venezolana y suramericana. En 1817–contra todo pronóstico-, marcó el comienzo de la etapa final de la guerra de independencia de las provincias suramericanas, incluidas las de Venezuela; y para constatarlo, solo debemos estudiar y revisar la trascendencia y repercusión geopolítica continental de los sucesos que logró desencadenar con su ingenio, su espada y sus talentos ese memorable año al proponerse la ocupación y liberación de la provincia de Guayana. Manuel Piar -en mi opinión- en 1817 salvó el proyecto revolucionario de sucumbir a nuevos, insospechados, y muy posiblemente, irreversibles contratiempos. Su claro compromiso ideológico con el proceso emancipador venezolano y caribeño que vivió, conoció y experimentó desde muy niño; su fuerte personalidad y decidido carácter, su curtida experiencia de estratega militar, pero sobre todo, su clara comprensión geopolítica del rol continental que venía desempeñando Venezuela en el conflicto emancipador, le permitió comprender con meridiana claridad en 1816, que el objetivo geoestratégico de la guerra que se libraba en nuestro territorio  debía ser orientado a asegurar el control patriota sobre el territorio sur de Venezuela; es decir, la provincia de Guayana, como en efecto lo logró. En ese sentido, la magnitud de su obra libertaria cumplida en suelo guayanés, no solo lo catapultó en los anales de la historia de Venezuela, sino,  colocó a Guayana en el Tricolor  Nacional, y le permitió a nuestro Padre Libertador, Simón Bolívar, escribir el nombre de Angostura en las páginas de la historia política constitucional Hispanoamericana.

P.- ¿Expliquenos un poco más sobre los vínculos de Manuel Piar con Guayana y la importancia histórica de los hechos que protagonizó en esta parte del país? ¿Qué nos dice de su trágico final?

R.- El General en Jefe Manuel Piar convencido de liberar y ocupar la Provincia de Guayana, ideó y planificó la Campaña Libertadora de Guayana. De las tácticas y estrategias de la triunfante campaña militar solo ejecutó las dos primeras fases; sin embargo, la importante jornada continuó, esta vez bajo el mando del Libertador Simón Bolivar,  de tal manera que entre enero y agosto de 1817 la ocupación y liberación de esta provincia por las fuerzas republicanas se concretó. Este hecho,-tradicionalmente subestimado en las páginas de nuestra historia nacional, al igual que la figura de Manuel Piar-, cambió el escenario, el teatro de las operaciones, el curso y la historia misma de la guerra suramericana de independencia iniciada en Venezuela en 1810. Por otra parte, la liberación y ocupación patriota de la provincia de Guayana, repercutió  hondamente en la lucha emancipadora Suramericana,  pues,  marcó, no solo, el comienzo de las grandes confrontaciones militares o grandes batallas hispanoamericanas por la independencia, que en honor a la verdad histórica, comenzaron en la Mesa de Chirica el 11 de abril de 1817, con la Batalla de San Félix,  y culminaron en Ayacucho en 1824, sino, contribuyó a la definición y concreción de los planes y proyectos políticos, que a partir de entonces, contituaron nuestros libertadores liderados por Simón Bolívar, entre otros, se fundó el Correo del Orinoco, convocó el Congreso de Angostura, planificó las Campañas Libertadoras de Boyacá y Carabobo, etc, etc. En mi opinión, el impulso dado a este proceso culminante de nuestra independencia, es y será, el excepcional legado del General en Jefe Manuel Piar  como estratega militar, y su máxima contribución política e ideológica a la revolución de la independencia americana. Tristemente, por esas inexplicables contradicciones de la vida y de la época en que le correspondió nacer, vivir y actuar, Manuel Piar al cruzar el Orinoco y el Caroní, parece que también cruzó una línea que a él le era prohibida, tal vez, por ser pardo y tener aspiraciones propias de la lucha política que llevaba implícita la guerra por la independencia: el poder. En un confuso, apresurado e históricamente cuestionado juicio militar fue sentenciado a muerte y fusilado el 16 de octubre de 1817 en la plaza mayor de Angostura.

P.-¿Qué opina sobre el ingreso simbólico del Manuel Piar al Panteón Nacional? ¿Usted ha jugado papel muy importante en este caso?

R.- El ingreso del General en Jefe Manuel Piar al Altar de la Patria ha sido motivo de atención e interés desde que este sagrado lugar de la nación fue inaugurado el 28 de octubre de 1875. El presidente Antonio Guzmán Blanco, incluyó su nombre en el decreto de los próceres cuyos restos debían ser trasladados a este lugar; ciento cinco años después, en 1980, según narra el Cronista Américo Fernández, el Ministerio de la Defensa promovió la conformación de una comisión científica dirigida por el médico y arqueólogo venezolano, Eduardo Jahn Montauban, a fin de localizar sus restos cuyas excavaciones  resultaron fallidas. Con posterioridad a esos loables esfuerzos se emitieron decretos y acuerdos, tanto del antiguo Senado de la República, como de la actual Asamblea Nacional, con iguales resultados. En 2017, en ocasión del Bicentenario de la Batalla de San Félix el Presidente Nicolás Maduro Moros, en su alocución en el histórico Cerro El Gallo, nuevamente se pronunció sobre el tema y expresó que ese mismo año, coincidiendo con el Bicentenario de su fusilamiento, el 16 de octubre de 2017, ingresarían simbólicamente los restos del malogrado militar al Panteón Nacional. Sin embargo, debieron transcurrir cuatro años más, hasta que el 18 de junio de 2021 en la ceremonia oficial de entrega del Premio Nacional de Historia 2020, se logró incluir en la agenda Bicentenario de Carabobo, en la del propio Presidente de la República y demás entes involucrados en el tema, activar las acciones que lo hicieran posible. Por supuesto, esto fue casi providencial, gracias a que en esa ocasión me correpondió, -en nombre de los galardonados- agradecer el reconocimiento que se nos hacía, y al final de mi discurso, en un acto espontáneo y sin libreto,  apelé emocionada al “sentido de la oportunidad” y decidí  levantar mi voz para hacerme eco de un clamor que ronda siglo y medio de peticiones y promesas incumplidas sobre el ingreso del General en Jefe Manuel Piar al Panteón Nacional, y le solicité muy respetuosamente  al presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, ejercer sus buenos oficios a fin de que se tomaran las decisiones de ley para el ingreso del prócer al Altar de la Patria, lo cual aprobó allí mismo. Sin duda, -en mi opinión- eternizar simbólicamente la presencia de Manuel Piar en este sagrado lugar de la Nación, constituye cerrar un ciclo de arduos y sentidos esfuerzos iniciados en el siglo XIX por Don Bartolomé Tavera Acosta, que han continuado y mantenido encendido muchos venezolanosa lo largo y ancho de Venezuela, y fuera de nuestras fronteras, animados en el deseo de justicia y de  mantener vivo en la memoria colectiva el ejemplo y el legado libertario del General Manuel, entre quienes en justicia me atrevo a mencionar en esta parte del país la labor permanente realizada por: el Ingeniero Ovidio Figueroa Salazar, los hermanos Alonso y Antonio Valdéz Mederico, Guarisma Álvarez, doctor Atife Habib Salum, entre tantos otros ciudadanos. En virtud de ello, la concreción de estos honores que se le tributaran al Libertador de Guayana, sin duda alguna, constituyen  un justo reconocimiento al destacado prócer caribeño, y para quienes han  trabajado incansablemente por honrar su obra y su memoria, un bálsamo de paz,  tranquilidad y estímulo para seguir adelante con su labor de rescate, reconocimiento y difusión de la  obra de este valiente prócer.

P.- Con el ingreso de Manuel Piar al Panteón Nacional, da la impresión de que se cierra un ciclo de olvido e indiferencia hacia este Héroe de la Patria Grande Americana, ¿Cuál es la situación actual en torno a los estudios sobre Manuel Piar?

R.- Con pesar debemos señalar que el General en Jefe Manuel Piar, hoy, se sigue presentando ante el común de los venezolanos, incluso, de los guayaneses, como un desconocido. Sus orígenes personales y familiares, aún, no han sido totalmente confirmados y se mantienen salpicados de dudas y suspicacias; persisten las dudas y las opiniones divididas sobre la tierra que lo vio nacer, el vientre y el regazo de la madre que lo trajo al mundo,del padre que lo engendró  y protegió de niño. Sobre las causas de su fusilamiento, el episodio más intensamente comentado, y muy posiblemente, más discutido de toda su existencia,no se dispone de ningún estudio realizado con rigor científico, crítico y documentalmente sustentado, concluyente, sobre el tema. Todo lo contrario, con la relectura de documentos oficiales resguardados en los archivos nacionales desde el siglo XIX, se acrecientan cada día las dudas sobre las acusaciones que se le imputaron y que lo condujeron a una condena a muerte considerada por muchos desproporcionada, injusta e inmerecida; por otra parte, sus restos mortales se mantienen en un limbo, entre la sombra y la oscuridad, entre hipotéticas verdades y la inventiva colectiva; en fin, su historia personal, como pocas figuras de nuestra independencia, está inmersa en una narrativa poco común, confusa, donde se mezclan la historiografia, la crónica, la fábula y el relato.

P.- ¿Qué acciones recomienda Usted se deben emprender para revertir el desconocimiento en torno a esta importante figura de nuestra independencia?

R.- Sin duda, el ingreso simbólico del General en Jefe Manuel Piar al Panteón Nacional, en sí mismo, constituye un reconocimiento histórico a su obra y su legado, que ciertamente cierra un ciclo de reclamos para que se le rindiera este honor. En nuestra opinión, esta memorable ocasión debería marcar también el comienzo de una nueva narrativa historiográfica sobre su vida, su obra, inclusive, sobre su muerte, y el discutido destino de sus restos mortales.

P.- ¿Qué sugiere al respecto?

R.- Sin duda, se impone una labor intelectual creadora, de estudio e investigación, donde prive la objetividad y el rigor científico de la verdad sobre la vida y la actuación de este prócer de la independencia. Solo así se cerrará el ciclo de especulación, falta de claridad histórica sobre su origen, y muy particularmente, la peligrosa exclusión de su figura y su legado de las páginas de nuestra historia patria. Se propone hacer un alto, recopilar y sincerar lo que se ha escrito y documentado objetivamente hasta ahora, y se proceda de cara al futuro a la preparación de una auténtica biografía, documentada y crítica, sobre la egregia figura del General en Jefe Manuel Piar ¿Por qué no impulsar un concurso nacional e internacional para redactar su auténtica biografía? Ello en mi opinión, permitiría estimular y fomentar los estudios sobre el personaje, y con ello conocer y posicionar historiográficamente, no solo, su actuación y su aporte al complejo proceso emancipador de manera objetiva, sino, conocer su pensamiento político e ideológico, su visión de la guerra, su percepción táctica y estratégica del proceso emancipador en general. Hasta ahora la narrativa sobre su figura y su participación en la contienda revolucionaria del siglo XIX, ha estado circunscrita a describir su experticia, éxitos y habilidades militares. Por ejemplo, no existen investigaciones que permitan conocer con amplitud, certeza y objetividad sus aspiraciones políticas, y si en realidad fueron el factor desencadenante de su trágico final.

P.- ¿Y en el contexto historiográfico venezolano qué lugar ocuparía la obra de Manuel Piar cumplida en Guayana?

R.- De primer orden; siempre he pensado que una estrategia investigativa para conocer y visibilizar el cambio de rumbo de la guerra de independencia ocurrido a partir de 1817, pasa por el estudio de la importancia y trascendencia continental de la Campaña Libertadora de Guayana, originada de la visión geopolítica de la guerra, la experticia militar, carácter y protagonismopersonal de Manuel Piar. La labor de  investigación y difusión de los sucesos políticos y militares ocurridos en Guayana que proponemos, no solo permitiría la inclusión, el conocimiento y posicionamiento en el discurso histórico y la memoria colectiva de nuestro  país,los grandes aportes de esta Provincia en esta etapa crucial de la guerra de independencia, cuyos eventos son desconocidos por la mayoría de los venezolanos, y muy probablemente, por los propios guayaneses. Vale recordar, que entre 1817 y 1819, Simón Bolívar, con su autoridad, sus conocimientos castrenses, intelecto e inteligencia supo capitalizar y encauzar en favor de los grandes objetivos de la revolución americana, las ventajas logísticas y geopolíticas que entonces ofrecia la provincia de Guayana, en particular, las ventajas que desde la liberación del sur venezolano comenzó a ofrecer, entre otros,  el control del Orinoco.

P.- ¿Si le pidiera redactar un texto final para esta entrevista sobre el General en Jefe Manuel Piar, que ideas expresaría? ¿Cuál sería su homenaje póstumo?

R.- La vida, la obra y la muerte del General en Jefe Manuel Piar es un campo fértil para el estudio e investigación. Es una asignatura pendiente conocer  su pensamiento y su obra  en aras de la independencia política de nuestros países hispanoamericanos y caribeños. En vida, Manuel Piar dividió opiniones en torno a su figura,  y por los hechos narrados –pienso- que no hicieron mella en su personalidad, pues, sus huellas son profundas;   a su muerte, abrió una herida que aún no ha cicatrizado; persisten las dudas en relación a las  motivaciones que condujeron a su fusilamiento. Cuando la sepultura de sus restos mortales parecían llamados a ser el epílogo de su extraordinaria vida, el cierre natural de un glorioso ciclo existencial, resurgió en una llamarada la tarde-noche del 16 de octubre de 1817 envuelto en un halo de misterio, dudas, suposiciones, especulaciones, curiosidad y culpas, muchas culpas compartidas, que será necesario superar de cara al futuro. En cuanto a mi homenaje, en el 2017,-bicentenario de su fusilamiento-, presenté los resultados parciales de una investigación con el título: MANUEL PIAR … y su trance al más allá, cuya hipótesis de trabajo –creo- no deja lugar a dudas sobre el posible destino dado a sus restos mortales. Constituye éste, el primer estudio científico realizado y publicado doscientos años después de su muerte, que explica y argumenta documentalmente las razones que tuvo la Iglesia Católica para negarle, en razón a la causa trágica de su muerte, Sepultura Eclesiástica; es decir,  ser enterrado en fosa bendecida e identificada, en el Cementerio Católico de Angostura; por tanto, y en razón a ese impedimento, el General en Jefe Manuel Piar debió ser inhumado en una fosa común en el Sitio El Cardonal de la capital guayanesa. Nóbel Medrano Matos/Nancy Suárez Albino

•Fotos Manuel Piar y Batalla de San Félix: Cortesía Palacio de Gobierno del estado Bolívar