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Mudanza de Santo Tomé de Guayana, a la Angostura del Orinoco

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Fuente: Hildelisa Cabello Requena. La Histórica Mudanza. De Santo Tomé de Guayana a Nueva Guayana, angostura del Orinoco (1595-1772/1764) Pp. 82-83

Fundamentos políticos, jurídicos e históricos 

El pasado 22 de mayo del corriente año, la capital del estado Bolívar conmemoró el aniversario 262 de la ciudad, cuya fecha fue adoptada -simbólicamente- por las autoridades locales y estadales, a mediados del siglo XX, como referente histórico para celebrar el “Día de la Ciudad”; pues, según fuentes bibliográficas, un 22 de mayo, pero, de 1764, había sido bautizado “El Fortín de San Gabriel”; primera obra militar (Casa Fuerte) construida en el nuevo lugar para la defensa de la naciente ciudad.

La ciencia histórica, su didáctica y su metodología nos enseña abordar el estudio de esta disciplina como proceso; ello implica entenderla, no como una lista de fechas y/o eventos aislados, sino, como una cadena dinámica de causas y efectos, transformaciones y consecuencias; lo cual, a su vez, permite comprender, por ejemplo, que los hechos históricos, y la narrativa que originan, nunca ocurren por una sola razón; por el contrario, son la combinación y concatenación de múltiples factores: políticos, jurídicos, territoriales, geográficos, económicos, sociales, culturales, religiosos, ideológicos, otros; que evolucionan y se transforman, originando nuevas realidades, en cuyo escenario siempre serán el hombre en sociedad y las instituciones los grandes protagonistas. De la misma manera, la ciencia histórica exige para el análisis e interpretación de los hechos del pasado, considerar la revisión, consulta y análisis de fuentes documentales primarias (inéditas o publicadas), bibliográficas, cartográficas, fotográficas, otros; por constituirse en componentes imprescindibles para el avance del conocimiento científico y la comprensión objetiva del hecho histórico, en general; además, permiten enriquecer, ampliar, renovar y, en algunos casos, esclarecer resultados investigativos previos. En el caso particular del tema histórico, permiten profundizar, rectificar, verificar, ampliar y difundir información objetiva y sistematizada sobre los hechos del pasado, local, regional o nacional, que han definido el comportamiento histórico-social de un lugar o espacio determinado.

En el caso concreto de los relatos oficiales que caracterizan: el Día de la Ciudad, los homenajes a personajes, conmemoración de efemérides, otros, las instituciones deben tener mente abierta a las nuevas interpretaciones y aportes investigativos, pues, descansa sobre sus hombros la responsabilidad de elaborar e implantar planes y programas de formación, difusión y enseñanza de la Historia; por tanto, tienen también, la autoridad para actualizar contenidos programáticos convirtiéndolos en la vía institucional más expedita para validar, a través del sistema educativo, el producto resultante de los avances de los estudios e investigaciones en este campo del conocimiento humano. Otro factor importante a esos fines, es que éstos disponen de los recursos para la producción y distribución de fuentes bibliográficas confiables en beneficio del fortalecimiento educativo de los ciudadanos, en su relación con la historia, incidiendo positivamente en la construcción de una sólida memoria histórica colectiva.

¿Cómo llegó esta urbe al 22 de mayo de 1764?

Las instituciones y entes locales bolivarenses están obligadas, por la fuerza de los antecedentes políticos, jurídicos, sociales, morales, éticos y culturales que acompañaron, y dieron vida al nacimiento de esta ciudad, a enseñar a las nuevas generaciones que la conmemoración del 22 de mayo (1764), y su adopción como “Día de la Ciudad”, trasciende a la concreción material de una infraestructura (Casa Fuerte o Cuartel). En virtud de ello, estamos obligados a explicar a la población que este acontecimiento en la vida de la embrionaria ciudad, forma parte de un complejo proceso de estructuración político-territorial y jurídico, ocurrido en la región a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, cuyas raíces están ancladas en la formación histórico-social y jurídica de la Gobernación de Guayana y Trinidad, y de su capital, la antigua Santo Tomé de Guayana, fundada por el capitán Antonio de Berrio el 21 de diciembre de 1595. El momento histórico que vive nuestra nación, obliga estudiar nuestras raíces, los principios políticos, jurídicos e institucionales, sobre los que descansan nuestros derechos como república independiente y soberana.

En tal sentido, los esfuerzos que se hagan en nuestra entidad para rescatar los valores de la cultura y fortalecer la identidad histórica local y regional, exige de los bolivarenses, no solo reconocerse e identificarse con la Historia de la antigua Angostura o de la Ciudad Bolívar de nuestros días; sino también, verse y sentirse, como continuidad de un pasado histórico regional iniciado en el siglo XVI. Nunca se debe olvidar que la Angostura que se erige a finales del siglo XVIII, la que en el XIX abrigó a Simón Bolívar y a los Libertadores, es en esencia, producto de la defensa del territorio, -hasta llegar al límite del sacrificio-, de los primeros habitantes de Santo Tomé de Guayana. Los bolivarenses de hoy son herederos naturales de la obra material, la huella cultural, moral y espiritual, del drama y la tragedia vivida por las primeras 57 familias (españolas e indígenas) que en el primer trimestre del año 1764, migraron a “puerto seguro” y se establecieron de manera definitiva en el Sitio de Angostura. Al enseñar que la historia de la ciudad “comienza” en 1764, se ignora el equivalente a un período de ciento sesenta y nueve años de historia regional, construida por las sucesivas generaciones, hombres, mujeres y niños, que habitaron y reconstruyeron, un sin fin de veces, la errante capital de Santo Tomé de Guayana (1595 y 1764). Ignorar estos antecedentes históricos representa una arriesgada omisión del pasado y de la significación política, social y humana de la Primogénita del Orinoco, Santo Tomé de Guayana, hoy en día, la gran ausente en el recuerdo, la educación y el relato histórico de los bolivarenses.

Instrucción Real del 5 de junio de 1762.

Base política y jurídica de la mudanza.

En la Instrucción Real del 5 de junio de 1762, no solo subyace el origen oficial, jurídico e institucional de la capital del estado Bolívar; sino también, el punto de partida de las decisiones que hicieron posible la transformación de Angostura, a partir de 1764, en centro y eje del gobierno civil, político y militar, así como, de la dinámica económica, social, urbana, cultural y religiosa de la Guayana colonial y republicana. En tal sentido, será una responsabilidad de las autoridades e instituciones oficiales del estado Bolívar, muy particularmente de los entes educativos y culturales, propiciar una revisión general de los contenidos programáticos que se enseñan y se difunden en el seno de nuestra comunidad local, escuelas y liceos e incorporar el estudio de estos importantes referentes fundacionales de la ciudad. Asiste la potestad de los entes educativos para la elaboración de planes que reflejen, de manera integral y objetiva, todos aquellos componentes que, por su importancia y trascendencia en la formación y evolución histórico-social de nuestra región, nuestra ciudad, deban conocer y analizar los ciudadanos. Así mismo, es una obligación del Estado, proporcionar los recursos pedagógicos referenciales y metodológicos que permitan alcanzar ese objetivo. Solo la formación ciudadana, formal e informal, hará posible rescatar ese pasado e incorporarlo a la memoria colectiva. Esa es una tarea pendiente, que debe asumirse en aras de una verdadera y auténtica identidad entre los ciudadanos y los valores de su pasado, que les permita comprender y explicarse el presente; pensar, asumir y comprometerse en la defensa y futuro de su comunidad, de su región y del país. En nuestra opinión, si en: “La Cláusula testamentaria de Jiménez de Quesada está hincada la raíz de la Gobernación de Guayana (1595)”, como afirma Pablo Ojer; en la Real Instrucción del 5 de junio de 1762, están las raíces jurídicas, políticas e históricas que dieron origen a Angostura, hoy Ciudad Bolívar. En ese sentido, coincidimos plenamente con Rafael Pineda, quien luego de estudiar y analizar la relación elaborada en 1773 por Fray Iñigo Abbad y sus interesantes referencias sobre Angostura, concluye: “El Acta de Nacimiento de Angostura fue expedida por el Rey en Aranjuez, el 5 de junio de 1762 con la orden a Joaquín Moreno de Mendoza de trasladar la población de los Castillos de Guayana la Vieja, al sitio donde se llamará Santo Tomás de Guayana y Angostura”.

Hoy al cumplirse 264 años de la emisión de esta Instrucción Real, una vez más y de manera respetuosa, deseamos invitar a las instituciones locales y estadales a considerar el reconocimiento oficial e historiográfico de esta importante fuente documental primaria. Sorprende que este documento de vital relevancia para el estudio, fundamentación y comprensión de los orígenes políticos y jurídicos de Angostura y Ciudad Bolívar, sea, prácticamente desconocido o escasamente mencionado, no solo, por las instituciones locales, sino también, por los estudiosos de los antecedentes históricos de la icónica ciudad. La ausencia de valoración histórica de esta fuente documental, también se refleja al no ser considerada en el análisis para explicar los cambios introducidos por España en las políticas y estrategias para la defensa del extenso territorio de Guayana, desde mediados del siglo XVIII. Como queda establecido, el objetivo fundamental de la emisión de esta Instrucción Real fue ordenar la mudanza de la ciudad, un hecho que, al concretarse dos años más tarde (1764), marcó un hito en la vida de la región, pues, definió un antes y un después, en la vida de la apartada provincia guayanesa al consolidar a Angostura como capital de la provincia de Guayana. El otro elemento importante que se debe destacar de su contenido, está referido a los lineamientos, planes y estrategias señaladas en la misma, para promover el poblamiento del interior regional, en particular, la defensa de las zonas más vulnerables a las políticas expansionistas inducidas por el imperio portugués, por el sur, y el británico, por la costa atlántica.

En virtud de las consideraciones antes expuestas, dada la importancia, repercusión y trascendencia histórica de este documento oficial, emanado de la Corona Española, el 5 de junio de 1762, no solo, hemos recomendado su estudio y enseñanza para una mejor comprensión del origen político y jurídico de nuestra ilustre capital; sino, sea ésta, oficialmente declarada, “Patrimonio Documental, Histórico y Cultural” de Ciudad Bolívar. Es más, la importancia de este documento adquiere mayor relevancia al considerar que trascendió el ámbito local, (mudanza de la ciudad), haciéndose sentir en todos los órdenes de la vida regional, lo cual, convierte a esta Cédula o instrucción Real en fuente fundamental para comprender, estudiar, explicar y conocer, no solo, los hechos y circunstancias que dieron origen a la Ciudad Bolívar de nuestros días, su capitalidad e institucionalidad, sino también, el comportamiento geopolítico del gobierno y poder español en Guayana las últimas décadas del siglo XVIII.

Por las consideraciones expuestas, creemos en la necesidad de tejer y promover una narrativa historiográfica local, en el Municipio Angostura del Orinoco, que conecte el pasado y presente de Santo Tomé de Guayana, Angostura y Ciudad Bolívar. En la carga humana, en las huellas y costumbres que nos legaron cada una en su tiempo histórico, siempre descansará el pasado, el presente y futuro de la ciudad que hoy vemos, transitamos y habitamos. En virtud de ello, el proceso de definición, estructuración y consolidación urbana, social, cultural, económica y religiosa de nuestra ciudad capital, no podrá ser entendida, sin estudiar, analizar y conocer la complejidad de los antecedentes y circunstancias que motivaron su establecimiento definitivo en la parte más angosta del rio Orinoco, y los procedimientos de carácter político y jurídico adoptados formalmente por la Corona Española, para hacerlo posible.

Hildelisa Cabello Requena

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