Muere el baterista de los Foo Fighters, horas antes de un concierto

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El espíritu genuino de los Foo Fighters sufrió este viernes una pérdida tan dolorosa como inesperada al conocer el fallecimiento del batería de la banda, Taylor Hawkins. Estaba considerado junto a su líder Dave Grohl, indiscutibles referencias de la banda.

Contaba solo 50 años y el deceso se produjo en Bogotá -fue hallado sin vida en el Hotel el hotel Casa Medina, de la cadena Four Seasons- pocas horas antes de que actuase con sus compañeros en el Estereo Picnic, festival que se está realizando este fin de semana en la capital colombiana, reseñó La Vanguardia.

La muerte de Hawkins fue informada una hora antes de que el grupo subiera al escenario en el Estéreo Picnic de Bogotá.

En un mensaje en su cuenta de Twitter, el carismático y contundente grupo comunicaba hace unas horas que su muerte es una “pérdida trágica e inoportuna”, pero que «su espíritu musical y su risa contagiosa vivirán con todos nosotros para siempre”.

Sobre las circunstancias de su repentina muerte, las incógnitas están allí. De momento, un portavoz de la Policía Metropolitana de Bogotá aseguró que “la causa de la muerte se encuentra por establecer, de acuerdo a versiones de allegados, el suceso podría estar asociado al consumo de sustancias estupefacientes”.

Nacido como Oliver Taylor Hawkins en la localidad de Fort Worth (Texas) en 1972, Hawkins se crió en Laguna Beach, California y fue el baterista de Foo Fighters durante 25 de los 28 años de existencia de la banda, reemplazando al baterista original, William Goldsmith en 1997.

Aficionado a la batería desde muy temprana edad, recordaba a menudo que lo que cambió no solo sus prioridades sino su propia vida fue un concierto de Queen en 1982. A raíz de ese descubrimiento-shock, Hawkins había reconocido que «ese concierto fue el principio de mi obsesión por el rock and roll”.

Su carrera profesional adquirió una dimensión realmente destacada cuando la cantante canadiense Alanis Morissette le ofreció en 1995 el puesto de batería para la gira de su aclamado álbum Jagged Little Pill.

Y poco tiempo después, llegaría el momento decisivo cuando David Grohl le ofreció unirse a Foo Fighters, convirtiéndose no solo en pieza angular de la misma sino también en grandes amigos.

Como baterista de gira de Alanis Morissette antes de que Grohl le pidiera que se uniera a los Foo Fighters. Por desgracia, se trata de la segunda vez que Grohl experimenta la muerte de un compañero de banda cercano. Grohl era el baterista de Nirvana cuando Kurt Cobain murió en 1994. La Vanguardia