Nepal pidió este miércoles a los turistas internacionales seguir visitando el país tras la riada de la semana pasada, un desastre que dejó más de 1.000 muertos y 4.000 desaparecidos, lo que generó una ola de cancelaciones turísticas que pone en jaque uno de los pilares económicos del país.
“Si tenía previsto visitar Nepal, este es el momento de venir, no de cancelar. Su visita apoya a las comunidades locales, a los trabajadores del sector turístico, a las empresas y a innumerables familias cuyos medios de vida dependen del turismo”, pidió el ministro de Turismo nepalí, Khadak Raj Paudel, en un video.
“Aunque la reciente catástrofe ha afectado a algunas zonas y alterado vidas, la mayoría de los destinos turísticos de Nepal siguen siendo seguros”, agregó Paudel.
Operadores turísticos aseguraron que las cancelaciones se han disparado a medida que las labores de búsqueda y rescate, que hoy están en su octavo día, revelan la magnitud de la tragedia.
El desastre afectó especialmente al lucrativo mercado de peregrinaciones al Kailash Mansarovar, en el vecino Tíbet (China), cuya temporada estaba en pleno apogeo. Las inundaciones afectaron la zona de Rasuwa-Kerung, uno de los principales pasos fronterizos entre ambos países.
Agencias
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