Excelente iniciativa de algunos municipios que intentan impulsar a Venezuela hasta el siglo XXI. En la actualidad retrocedimos del XX al XVIII; sin luz, sin transporte, sólo con el primitivo cuchillo en la garganta por la inseguridad y la pobre economía de anclaje y escasez. El siglo del no hay, odio, enfermedad y pobreza.
El siglo XXI es de la interoperabilidad y de conexión personalizada, vasta información cronometrada a la medida del sujeto que la requiere, globalización del conocimiento, de las comunicaciones, hasta de las bajas pasiones, tanto como del sexo virtual. Es la sociedad única de la información sin límites, con infinitos actores que intentan, cada vez más, diferenciarse con genialidades, sutilezas y creaciones particulares. El saldo: lo tribal y primitivo reinventado, el mal y el bien cooperando para renacer renovados, la moda, la medicina, el conocimiento, la vida toda. ¡Una nueva vida a partir de la génesis de la tecnología!; con la innovación como el credo empresarial de la sociedad actual. Hacer que lo inimaginable resurja como tangible, con materiales de última generación y vuelen al alcance del gran público planetario, todo ello amparado en la estrategia de la gratuidad.
He allí el nacimiento de la nueva economía, en la cual, la noción de riqueza abandona la pobre perorata marxista de la explotación cantada por el alemán Karl Marx y se reencarna en los bits y descubrimientos de última generación astrofísica, neo economía y la plus gerencia. Llegamos a un nuevo mundo sin la Pinta y la Niña del navegante italiano; sin saberlo para muchos, como ocurre siempre cuando la sombra de la opresión cubre con su espesa manta negra la mente de las poblaciones ignorantes y demasiado agobiadas por la pobreza, la codicia y el complejo de pobres. Hay gente con pocos bienes económicos con aristocracia y moral; y otros con mucha abundancia económica y material que son seres despreciables. La nueva noción de riqueza esta cruzada por la ética, tanto como el desarrollo.
Con nuestra pobreza a cuestas, los gobernantes jóvenes y con ganas de futuro innovan en sus ofertas y propuestas de gobierno. Es por ello que la zona colonial de Petare, en Miranda, ofrece el servicio Wifi, gratuitamente, así como los hay en otros espacios de Venezuela. Cualquiera con la máquina correcta (hay diversidad), accede sin costo al servicio de internet. He aquí el punto dramático. Bandas delincuenciales están a la caza de los aparatos electrónicos, de última generación, para hurtarlos sin contemplaciones. Habida cuenta de lo caro de los dólares y de la carestía de repuesto importado, el mercado negro de estos bienes se disparó exponencialmente. Tras el ladrón, se moviliza una banda delincuencial que hace de la fechoría del hurto sólo el inicio del «proceso». La cola del diablo enrollada es la forma con que se encripta la metamorfosis del robo de electrónicos hasta su regreso al mercado de bienes.
El saldo es que la zona Wifi queda suspendida en la nada. No hay usuarios que se arriesguen a trabajar allí, ni juventudes que jueguen con los costosos equipos, ni siquiera alguien que desenfunde el teléfono de tabla, la nada; pura nadería; es el saldo de la pobreza, más bien, de la mega macro pobreza que representa la inseguridad y que el Gobierno actual no ha podido controlar, contener, dominar, minimizar. Gran paradoja para quien nació de la boca de un cañón. Ahora su propia esencia se le revela orillándolo contra los límites de la incompetencia y de la burla general. Esta es la paradoja del Wifi y de todos los venezolanos. ¡Qué cosa más grande, mira pa’ eso!
*Profesora y Doctora en Ciencias Sociales
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