El presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo ayer lunes una conversación telefónica de dos horas con su homólogo estadounidense, Donald Trump, pero volvió a rechazar un alto el fuego total en Ucrania y reiteró que antes deben “eliminarse las causas profundas” del conflicto.
Según Putin, Trump expuso su posición a favor de “cesar las hostilidades”, pero el líder ruso sostuvo que el camino más eficaz hacia la paz pasa por negociar “un memorando sobre un posible tratado de paz futuro”, en el que se definirían principios de arreglo, plazos y, eventualmente, un cese temporal del fuego si ambas partes lo acuerdan.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que aún no hay “plazo” para redactar ese documento, afirmando que «el diablo está en los detalles”. Tras la llamada, Trump aseguró en su red social que ambas delegaciones “iniciarán de inmediato” negociaciones para poner fin a la guerra y que los términos se acordarán directamente entre Rusia y Ucrania.
Por su parte, fuentes ucranianas indicaron que Moscú insistió en condiciones “irreales”, como la retirada de las tropas ucranianas de todo el territorio que Rusia se anotó como anexionado -Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón- a pesar de no controlarlos en su totalidad. Kiev y sus aliados europeos han exigido desde marzo un alto el fuego incondicional como paso previo a las conversaciones de paz.
Tras la llamada, Volodímir Zelenski habló también con varios líderes europeos -entre ellos Macron, Merz, Starmer y Tusk- para coordinar sanciones más duras si Rusia persiste en rechazar el cese de hostilidades.
Las negociaciones llegan después de los ineficaces contactos de mayo en Estambul, donde la delegación rusa, compuesta en su mayoría por funcionarios de bajo rango, reiteró exigencias territoriales que Kiev y Occidente consideran inaceptables.
Agencias
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