Tumeremo recordó los 90 años del natalicio de Leopoldo Sucre Figarella

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La Cámara Municipal de Sifontes celebró con motivo de la ocasión, una Sesión Solemne en la que el Orador de Orden fue el periodista César “Solito” Decán, condecorado con la orden general Domingo Sifontes

La Cámara Municipal de Sifontes conmemoró este lunes 1º de agosto, el XC Aniversario del Nacimiento de Leopoldo Sucre Figarella, uno de sus hijos más ilustres y distinguidos de la contemporaneidad, en el marco de una Sesión Solemne, en la que el Orador de Orden fue el periodista guayanés César “Solito” Decán.

La solemne ceremonia se realizó en presencia de la más genuina representación de la sociedad civil sifonteña y se inició a las 10 de la mañana con los procedimientos protocolares de la ocasión y la presentación del Orador de Orden describiendo su síntesis curricular.

-Es con gran orgullo guayanés, que elevo mi voz en esta egregia tribuna del pueblo de Sifontes, para rendir tributo a uno de sus hijos más ilustres y distinguidos de la contemporaneidad: el Ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, dijo de entrada el Orador, luego de transmitir su saludo a las autoridades municipales de Sifontes, presididas por el Alcalde Carlos Chancellor Ferrer, demás representaciones institucionales y personalidades presentes del comercio, la industria, los gremios, sectores políticos, culturales y comunales.

Un mensaje sentido

Señaló de seguidas que “gracias a la bondad de la augusta Cámara Municipal de Sifontes, (que agradezco desde lo más profundo de mi corazón), tengo la honrosa distinción de dirigirles hoy un mensaje, en el que aspiro recoger la expresión más sentida y justiciera sobre la vida y obra de un venezolano excepcional, nacido en esta tierra de gracia, desde donde otro compatriota de la historia, el General Domingo Antonio Sifontes, reafirmó la soberanía venezolana sobre el territorio de Guayana.Esto fue en 1895, cuando los ingleses atravesaron el río Cuyuní con intención de tomar las tierras de mi pueblo, El Callao, incluyendo Upata, Tumeremo y El Dorado, además de otras zonas que, se rumoraba, estaban repletas de oro”.

-La hazaña de Sifontes –continuó Solito Decán-, tuvo como herramientas persuasivas y decisorias, el uso de las armas y la bravura, temple y disposición de lucha y sacrificio de los tumeremenses, quienes le acompañaron en la misma, henchidos por el sentir y el fervor patriótico y por su deber de defender la soberanía nacional.Eran tiempos en los que el vestigio del colonialismo europeo, gravitaba todavía sobre los cielos de América Latina y la rapiña hamponil de sus gobernantes y sociedades, buscaba apoderarse de la riqueza encontrada en el Nuevo Mundo.

La hazaña de Sucre Figarella

Apuntó luego el orador que “la hazaña de Leopoldo Sucre Figarella, fue la consistente con su tiempo y con las conquistas sociales, económicas y políticas que trajo consigo la evolución venezolana, que alcanzó su génesis más actual, el 23 de enero de 1958.
Apunto Decán en su pieza oratoria que, “en ese escenario de cambios y de transformaciones socio-económicas, socio-políticas, socio-culturales y geo-estratégicas, cobra dimensiones colosales la obra de Leopoldo Sucre Figarella (…) quien formado como ingeniero y animado por su pasión: la política, militó en el partido Acción Democrática y avanzando el primer año de la era democrática, el presidente Rómulo Betancourt le encarga conducir la Gobernación de su estado natal, valorando sus credenciales profesionales, su carácter emprendedor e innovador y sus méritos políticos alcanzados en la lucha contra la dictadura”.

Un encargo histórico

Recordó César “Solito” Decán que, “era su principal encargo, someter las trasnacionales del hierro y el oro a una explotación ordenada de los recursos minerales, consolidar el Proyecto Siderúrgico Nacional y aprovechar la fuerza del Río Caroní para la generación de hidroelectricidad, apuntalando el desarrollo industrial integral de la zona”.
Como nativo de Tumeremo y como hijo de un minero, conocía muy bien lo que debía hacer, frente a la tarea encomendada por el presidente Betancourt, señaló.
Sabemos que su gestión fue contundente, al promover la inversión pública y privada con el inicio de las obras para el Puente Angostura, sobre el Río Orinoco, en Ciudad Bolívar; la construcción de carreteras, vías rurales, escuelas, liceos, viviendas para los trabajadores y el Parcelamiento Industrial de Matanzas con todos sus servicios, enumeró el orador.

En el MOP


-De la Gobernación de Bolívar, pasó a ejercer el Ministerio de Obras Públicas,
no sin antes dejar firmada el Acta Fundacional de Santo Tomé de Guayana, hoy conocida como Ciudad Guayana y poner su primera piedra en el Centro Cívico de Puerto Ordaz.
Como Ministro de Obras Públicas, Leopoldo Sucre Figarella, inicia los proyectos fundamentales para la transición de Venezuela, de un país semi-rural a otro en vías ciertas de desarrollo, y organiza su Despacho sobre ideas desconcentradoras, dando poder y recursos a las regiones para ejecutar obras de interés colectivo.
No es exagerado cuando se afirma, que por donde pase un ciudadano en Caracas, no hay obra de envergadura que no tenga su impronta: La Avenida Libertador, la Autopista del Este, la Valle-Coche, el Cienpiés, El Pulpo, La Cota Mil y el Metro de Caracas, entre otras, llevan su sello creativo de gran constructor de la Venezuela moderna.

En la CVG


Destacó así mismo que en 1983, el presidente Jaime Lusinchi lo nombra presidente de la CVG, con rango de Ministro de Estado, lo cual se da con la aprobación del Estatuto de Guayana y simultáneamente ejerce la presidencia por nueve años de Edelca y de Ferrominera Orinoco.
No olvidemos que su segunda presidencia, en la CVG y Rector de sus empresas filiales dura de 1989, hasta 1994, cuando es el único ministro ratificado en su cargo, en el último gobierno de Carlos Andrés Pérez, acota.

Refirió Decán que “el legado que dejó en este transito productivo en Guayana Leopoldo Sucre Figarella, se traduce en que con un barril de petróleo a 12 dólares, Sidor producía 3. 6 millones de toneladas métricas de acero; Ferrominera 20 millones de toneladas de hierro y las otras empresas, 650 mil toneladas de aluminio, 2 millones de toneladas de bauxita, 50 mil metros cúbicos de madera y oro que iba directo al Banco Central de Venezuela”.

La época

-Fue una época en la que se acabaron los apagones por limitaciones del Sistema Eléctrico Nacional, porque Guri y Macagua producían suficiente energía eléctrica, cuyos excedentes eran exportados a Brasil y Colombia -refirió Decán-, en la que el país registraba exportaciones no tradicionales de petróleo por 3 punto 5 millones de dólares y las industrias básicas de Guayana generaban 33 mil empleos directos y 150 mil los privados, aguas abajo del plantel básico de la producción regional.
Advirtió así mismo que, “desde el aeropuerto Manuel Carlos Piar de Puerto Ordaz, salían y llegaban unos 22 vuelos todos los días, cubriendo rutas nacionales e internacionales, lo que reflejaba el dinamismo económico de la zona y hace valedera la sabia expresión popular de que, “éramos felices y no lo sabíamos”.

Añorado y recordado

-Por eso apuntó Solito Decán- Leopoldo Sucre Figarella es añorado y recordado, quizá con más justicia y objetividad, al contrastar su obra de servidor público, de profesional y político, con la realidad que vivimos en la Venezuela de hoy.
Perteneció a una estirpe, que abrazó el servicio público y la política como un apostolado y como herramientas para forjar historia buena y edificante, edulcorada con bienestar y progreso.

Si viviera, seguramente estaría al frente de la gran lucha nacional por retomar lo que dejamos atrás, en sus tiempos de grandes transformaciones y de proyectos desarrollistas para el bien común; tiempos que convertían la utopía en realidades, por la pujanza creativa de aquellos líderes, hombres y mujeres, que nos dieron democracia, encaminaron a la Venezuela republicana, descentralizada y orgullosa de sus potencialidades y oportunidades, que se abría caminos hacia el porvenir y se acercaba al fin del subdesarrollo, sentenció.

Tiempo y recursos perdidos

A juicio del Orador, “qué de extraordinario hubiera sido, si aprovechando los gigantescos recursos que nos trajo (y ya se fueron por el barranco del despilfarro, la incompetencia y la corrupción), la recién pasada bonanza petrolera, se hubieran empleado como lo soñaba Leopoldo Sucre Figarella, en crear el Puerto Atlántico venezolano de aguas profundas, conectado al sistema ferrocarrilero nacional pasando por Tumeremo y todo el eje sur de desarrollo, para el cual el segundo puente sobre el Río Orinoco, y el Puente Angosturita, que diseñó durante su permanencia en la CVG, cuentan con trocha ferroviaria. Especial CNP 2.426).

 

El Arco Minero


En este punto resaltó que al Arco Minero del Orinoco, “lo vemos como un instrumento, orientado al mal, antes que al bien, y diseñado para el saqueo indiscriminado de nuestros recursos auríferos y diamantíferos”.
Como periodista, somos caja de resonancia de muchas quejas, reclamos y críticas con relación a este instrumento del Estado, para suplir el agotamiento de la renta petrolera y, a la luz de la opinión pública y de quienes conocen la materia, se creó para resolver el problema económico y financiero del gobierno y no el problema de la gente común; es decir, del pueblo minero de Guayana que vive de la pequeña y mediana minería. Es además, un factor perturbador del medio ambiente y del modo de vida de nuestras comunidades indígenas.

 

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